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Autor: Farmacia Suances

NUTRISCORE

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) han organizado el debate ‘El etiquetado frontal de los alimentos, a debate’, en el que expertos en Nutrición y Obesidad han debatido la utilidad de este sistema de etiquetado para que el consumidor sepa identificar la calidad nutricional de los productos que compra.

El consumo excesivo de azúcares, grasas y sodio es un problema de salud pública que se asocia a las enfermedades no transmisibles que más afectan a la población: sobrepeso u obesidad, diabetes, hipertensión arterial, enfermedades vasculares, cardíacas, cerebrales y renales. La ingesta excesiva de estos nutrientes es resultado, en gran medida, de la amplia disponibilidad, asequibilidad y promoción de productos alimentarios procesados y ultraprocesados, que contienen cantidades excesivas de azúcares, grasas y sodio.

Según los expertos, gran parte de la solución consiste en la aplicación de leyes y regulaciones que reduzcan la demanda y la oferta de productos que contienen cantidades excesivas de nutrientes críticos. Uno de los instrumentos clave para regular esos productos con el objeto de prevenir el desequilibrio en la alimentación es la utilización de etiquetas en el frente del envase que indiquen a los consumidores que el producto contiene cantidades excesivas de azúcares, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans y sodio.

Esta información, obligatoria desde el 13 de diciembre de 2016 y regulada por el Reglamento (UE) Nº1169/2011, debe incluir, siempre por este orden: valor energético (expresado en Kilojulios -kJ- y Kilocalorías -kcal-, por 100 g o 100 ml) y cantidades de grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal. Cuando la información es sobre vitaminas y minerales, se expresan, además, como porcentaje de las ingestas de referencia por 100g o 100ml.

Proporcionar información nutricional apropiada y comprensible

Ana Zugasti, vocal de comunicación y miembro del área de Nutrición de la SEEN, opina que los consumidores leen las etiquetas por varias razones: para obtener información sobre un producto (por ejemplo, su contenido, proceso de producción, origen, certificación), para comparar diferentes marcas y al comprar un nuevo producto. “A menudo, los consumidores esperan que las etiquetas refuercen la información previamente aprendida. En los últimos años, además, están interesados en tomar decisiones mejor informadas y elegir alimentos saludables leyendo la información del envase del producto. Por ejemplo, información nutricional, etiquetas ambientales, etiquetas de advertencia y declaraciones de propiedades saludables. Por lo tanto, es muy importante proporcionar información nutricional apropiada y comprensible a los consumidores que puedan tener un efecto positivo significativo en la elección de alimentos”.

En este sentido, advierte que el etiquetado frontal debe ser una herramienta simple, práctica y eficaz para informar al público sobre productos que pueden dañar la salud y ayudar a orientar las decisiones de compra. “Se ha comprobado que los consumidores realizan muy poco esfuerzo cognoscitivo y tiempo para decidir sus compras, se necesita un sistema de etiquetado frontal que cumpla ese propósito. En relación con el NutriScore se han publicado numerosos estudios científicos[i] que han demostrado que es un modelo de etiquetado nutricional que se comprende y se utiliza bien y condiciona favorablemente la calidad nutricional de la cesta de la compra en beneficio para la salud”.

 

Francisco Tinahones, presidente de la SEEDO, coincide con la Dra. Zugasti y asegura que está demostrado que un etiquetado frontal más fácil e inteligible modifica la elección del carro de la compra y el consumo. “El etiquetado actual es difícil de entender por un no profesional, además hace falta muy buena vista para incluso leerlo. NutriScore es muy fácil de interpretar y por tanto puede influir en la elección de alimentos más saludables en un mayor porcentaje de consumidores”, advierte.

Los expertos recuerdan que NutriScore es un sistema de información sobre la calidad nutricional, no un valor absoluto, no es bueno frente a malo. Con sus 5 categorías permite comparar la calidad nutricional de alimentos similares (aquellos a los que se les va a dar igual uso). Y como cualquier otro tipo de etiquetado frontal no es capaz de abarcar todas las dimensiones de salud de los alimentos. Los expertos saben que la categoría A o B de Nutri-Score que obtienen algunos productos (refrescos sin azúcar o algún alimento ultraprocesado) podría estimular el consumo excesivo de los mismos, que no se recomendarían como parte de una alimentación saludable, ya que este sistema de etiquetado frontal los envuelve en un falso “halo de salud” y proyectan la idea errónea de que son saludables. Por este motivo, la Dra. Zugasti opina que es posible que en los próximos años se hagan modificaciones del algoritmo de este modelo de etiquetado frontal por parte del Comité Científico Europeo, creado por los 7 países europeos que han adoptado este sistema de etiquetado, actualizándolo de acuerdo con el progreso de los conocimientos científicos y los intereses de la salud pública.

EL Dr. Tinahones opina que cualquier intervención que sirva al consumidor para elegir productos más saludables redundará en la prevención de la obesidad. “Una de las variables que tiene en cuenta NutriScore para calificar a un alimento es la cantidad de calorías que tiene por 100 gramos. Por tanto, alimentos con muy alto contenido calórico salen mal puntuados. Si esto contribuye a que el consumidor elija alimentos con menos contenido calórico puede ayudar a prevenir la obesidad”. Este experto espera que, aunque no existe todavía un estudio que demuestre que su aplicación haya reducido las tasas de obesidad, pueda realizarse próximamente.

 

  • Sobre SEEN

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) es una sociedad científica compuesta por Endocrinólogos, Bioquímicos, Biólogos y otros especialistas que trabajan en el campo de la Endocrinología, Diabetes, Nutrición y Metabolismo, para profundizar en su conocimiento y difundirlo.

En la actualidad, la SEEN está formada por 1.950 miembros, todos ellos implicados en el estudio de las hormonas, el metabolismo y la nutrición. Está reconocida como una Sociedad Científica de referencia en estas áreas temáticas entre cuyos objetivos se encuentra la generación de nuevos conocimientos y su traslado a la atención clínica que conlleve mejoras en el diagnóstico y el tratamiento de aquellos pacientes con enfermedades endocrinológicas y/o nutricionales.

  • Acerca de la SEEDO

Es una sociedad científica en crecimiento, consta ya de más de 500 socios de diferentes disciplinas, todas ellas relacionadas con la obesidad. Es de carácter traslacional y altamente implicada, en el ámbito nacional e internacional, en iniciativas de prevención y tratamiento de las enfermedades metabólicas, especialmente de la obesidad, objetivo prioritario de los programas de salud pública por su alta prevalencia en todo el mundo desarrollado.

Para contribuir a la lucha contra la obesidad, la SEEDO a través de su Fundación ha puesto en marcha un proyecto para detener y revertir la considera epidemia del siglo XXI sumando los recursos y capacidades de todos los agentes involucrados. Nace así “Prevención de la Obesidad. Aligera tu Vida”, un proyecto reconocido oficialmente por el Gobierno de España como “acontecimiento de excepcional interés público”.

Recientemente está muy concienciada del papel de los Psicólogos/as como uno de los pilares del tratamiento de la obesidad y es por ello que ha firmado un convenio con el COPC para trabajar conjuntamente en beneficio de las personas con obesidad.

 

Proteger nuestra piel de las bajas temperaturas

Un año más llegó el frío, y nos esperan unos cuantos meses en los que no debemos olvidarnos de proteger y cuidar la piel de las zonas más delicadas para evitar que sufra los rigores del invierno.

Cuando llega el invierno notamos sus efectos en todo nuestro organismo: nos duelen los huesos, el sistema respiratorio está más vulnerable… pero es muy importante también acordarse de la piel. Este extenso órgano, igual que sucede en verano, está expuesto a las inclemencias del climatológicas, y las zonas más delicadas, como la cara o las manos, son las que más sufren.

La hidratación es uno de los aspectos más importantes, incluso varias veces al día, siendo especialmente imprescindible para aquellas personas que sufren algún tipo de afección dermatológica, como dermatitis, dermatosis o psoriasis. Una piel nutrida e hidratada es una base muy importante para lograr una piel sana.

El lavado de manos habitual es un enemigo de nuestra piel, ocasionando la llamada dermatitis de desgaste, pero en estos tiempos es un imperativo por razones sanitarias, igual que el uso casi constante de gel hidroalcóholico, que también es un enemigo de la piel de nuestras manos, por lo que la hidratación se convierte en estos tiempos de Covid-19 en algo aún más imprescindible. Como aliados para el cuidado de las manos también debemos recordar el uso de guantes en los meses con temperaturas más bajas, especialmente en el caso de personas sensibles al frío que suelen padecer de sabañones o fenómenos de Raynaud (dedos de las manos fríos que tornan en color blanco, azulado y rojo).

Efectos del frío

Todos conocemos por experiencia propia las incomodidades y daños que causan el frío, el viento o los cambios de temperatura típicos de esta estación del año en nuestra piel. La explicación es que, por un lado, el frío contrae las pequeñas venas capilares de la piel, que disminuyen la irrigación sanguínea. Este hecho provoca que no llegue suficiente oxígeno ni nutrientes a las células, de modo que la piel acaba quedándose con un aspecto apagado y sin vida.

Además, durante la época invernal también se retrasa el ciclo natural de la regeneración celular, y se van acumulando células muertas que causan tirantez y falta de confort en la piel, ya que esta capa de células muertas impide que el sebo natural de la piel llegue para lubricar y nutrir la epidermis. Por eso nuestra piel se encuentra más seca y también más sensible.

Las típicas rojeces son uno de los principales efectos de los cambios de temperatura en la piel durante el invierno. El cuidado y protección diaria de la piel, especialmente en rostro, cuello y escote, es fundamental para no desarrollar enfermedades como la couperosis (con rotura de los capilares en el rostro) o la rosácea (sensibilidad, rojez e incluso acné). Por otro lado, los continuos resfriados, alergias y efectos del frío en general sensibilizan al máximo la zona perioral (alrededor de la nariz y los labios). Sus efectos, además de incómodos y antiestéticos, generan problemas como rojez extrema, descamación o escozor. Es esencial hidratar la zona con un protector labial para solucionar y prevenir dicho problema.

Productos adecuados

En general, y en especial durante estos meses más fríos, debemos evitar productos agresivos para el lavado, tanto de manos como cara y cuerpo. Los productos utilizados han de ser suaves y testados dermatológicamente. También hay que evitar ducharse con agua excesivamente caliente o fría, y hacerlo demasiadas veces, con una ducha al día es suficiente, porque eso deshidrataría la piel.

Los labios son otro punto delicado de nuestro rostro que hay que cuidar con especial atención, protegiéndolos del frío y de las radiaciones ultravioleta con hidratación y protección solar. Esta delicada zona sufre mucho con el viento y el frío del invierno, especialmente si se tiene alguna alteración de base. Las gafas de sol y la protección solar a diario son otros aspectos de cuidado que no debemos dejar pasar con el verano, porque el daño de las radiaciones UV puede ser igual de grave en invierno, tanto para nuestra piel como para nuestros ojos.

Los principios activos más recomendados durante los meses invernales para pieles no sensibles son la vitamina C, el ácido retinoico, el ácido glicólico y los hidroxiácidos (con importante función antiedad). Sin embargo, hay pieles sensibles e intolerantes que deben utilizar otro tipo de productos, ricos en sustancias calmantes, vasoconstrictoras y descongestivas, como el dexpantenol, alfabisobolol, rusco, ácido glicirrético… Además, deben evitar productos que contengan alcohol, conservantes o perfumes. Por ello, es fundamental la valoración individual dermatológica de cada tipo de piel.

También es importante recordar que el invierno es la mejor época para realizar tratamientos despigmentantes faciales intensivos, para las manchas oscuras, y en general todo tipo de tratamientos.

La alimentación es otro aspecto fundamental que nos ayuda a cuidar de la piel, especialmente el Omega 3 y 6. Cuando bajan las temperaturas, se hacen necesarios los alimentos ricos en Omega 3 (como el pescado azul, que mejora la cohesión de la barrera epidérmica cuando más se necesita). Y si se combina con un producto rico en ácido graso esencial, se asegura que la piel esté fuerte por fuera y por dentro.

Llega la Navidad

La Navidad es un periodo de reencuentros, fiestas y cenas, incluso con la incertidumbre de no saber qué nos deparan estas Navidades en periodo de pandemia. Durante estas semanas, hacemos menos ejercicio y cobran protagonismo las comidas copiosas, el alcohol y los dulces navideños. Unos hábitos poco saludables que, unidos a una mala práctica alimenticia a lo largo del año, puede tener consecuencias perjudiciales en nuestra piel.

En este sentido, los expertos de la AEDV destacan la importancia de llevar una buena alimentación más allá del periodo vacacional. La dieta de las personas influye en el estado de la piel -tengamos o no enfermedades-. Los excesos de unos días no tienen efectos inmediatos en la piel, debemos optar por opciones de alimentación saludable durante todo el año.

La piel refleja cómo cuidamos al cuerpo por dentro y por fuera y nuestra rutina diaria tiene un impacto directo en el cutis. Los malos hábitos alimenticios, el alcohol, el tabaco, los humos o la falta de descanso contribuyen a la formación de radicales libres, que son en parte responsables del deterioro de los órganos a lo largo de la vida y, entre estos órganos, de la piel.

DUDAS Y RESPUESTAS SOBRE LA VACUNA FRENTE A LA COVID-19

Un año después de la aparición del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la pandemia COVID-19, la ciencia ha logrado producir millones de vacunas que están llegando a la población. Durante este periodo de renovada esperanza en las vacunas, la sociedad ha estado expuesta a un exceso de información sin precedentes, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha catalogado con los términos “infoxicación” e “infodemia”, y que ha resultado en multitud de datos, a menudo malinterpretados, que han comprometido la confianza de la población en las vacunas.

Las Asociaciones Españolas de Pediatría y de Vacunología y las Sociedades Españolas de Inmunología, Microbiología y de Virología han manifiestado su apoyo y asesoramiento a la vacunación contra la COVID-19, firmando un comunicado en el que consideran que su apoyo y asesoramiento en las decisiones gubernamentales y de las autoridades sanitarias, es fundamental para mantener la aceptación social que España tiene de la vacunación.

En este sentido, estas instituciones científicas quieren poner de manifiesto la importancia que la vacunación tiene contra la COVID-19:

Mediante la vacunación se logrará, en primera instancia, la disminución de los ingresos en nuestros hospitales y UCIs, así como de la mortalidad en los colectivos más vulnerables; posteriormente, y conforme se alcance la inmunidad de grupo, se disminuirá la transmisión de la enfermedad y, finalmente, podremos recuperar nuestra anterior normalidad.

Para conseguir la inmunidad colectiva mediante la vacunación voluntaria es importante infundir confianza a la sociedad en forma de conocimientos científicos racionales y objetivos. Por ello, en este comunicado y el documento anexo se ofrece una respuesta transparente a la ciudadanía sobre cuestiones acerca de los posibles riesgos y múltiples beneficios de la vacunación.

En su comunicado recalcan que “hacer frente a la pandemia es un compromiso de todos, como se ha demostrado con las medidas de distanciamiento físico adoptadas hasta ahora. La llegada de las vacunas contra la COVID-19 requerirán de un esfuerzo sin precedentes en cuanto a la adquisición, almacenaje, distribución y administración de las mismas. Pero aún más importante es el compromiso de toda la población de recibir las vacunas. Del mismo modo que la globalización contribuyó a distribuir la pandemia por todo el planeta, terminar con la pandemia mediante la vacunación es también un compromiso global. Esto significa que todos los países sin excepción necesitan alcanzar una cobertura de vacunación suficiente, pues no podemos olvidar que las enfermedades infecciosas viajan junto a las personas”.

Si bien las vacunas que acaban de ser aprobadas contribuirán positivamente al control de la pandemia en países occidentales, estas vacunas tienen serios problemas para su distribución y almacenamiento en países en vías de desarrollo. Por ello, tanto el apoyo a las vacunas actuales y su seguimiento de seguridad y eficacia como a la investigación en nuevas vacunas seguirá siendo una prioridad.

Por primera vez en la historia de la humanidad gracias a las vacunas se dispone de herramientas para poder controlar una pandemia mediante la inmunización de la población mundial y evitar un mayor número de fallecimientos. Las vacunas han demostrado ser la única opción disponible hasta la actualidad para evitar el padecimiento de la enfermedad a través del desarrollo por parte de nuestro organismo de protección directa frente al patógeno que la causa. Depende ahora de todos, científicos, profesionales de la salud y población general, conseguir en el menor tiempo posible la inmunidad indirecta necesaria a través de la vacunación para que el virus deje de circular. Esta es la única esperanza real de que disponemos para volver lo antes posible a nuestra anterior normalidad.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LA VACUNACIÓN

1.- ¿En qué consisten las vacunas contra el SARS-CoV-2?

Son numerosos los productos candidatos a vacuna del COVID-19 en investigación, pero dos de ellos destacan por los avances logrados. Se trata de la vacuna BNT162b2 (Pfizer-BioNTech) y la vacuna mRNA-1273 (Moderna). Estas vacunas han sido aprobadas por la Administración Americana de Fármacos y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés), y la vacuna de Pfizer-BioNTech ha obtenido recientemente la aprobación de la Agencia Europea de los Medicamentos (EMA), que será comercializada en Europa bajo el nombre comercial de Comirnaty.

En ambos casos se ha desarrollado con la tecnología del ARN mensajero (ARNm, o mRNA en inglés), que no se ha utilizado previamente en humanos. El ARN mensajero es una molécula natural que producen nuestras propias células humanas y contiene la información necesaria para la producción de las proteínas constituyentes de cada célula. Las vacunas BNT162b2 y mRNA-1273 consisten en ARN mensajeros modificados para producir la proteína S (del inglés “Spike“ o espícula) del SARS-CoV-2. Este ARN mensajero se vehiculiza mediante vesículas lipídicas, que permiten que el ARN llegue al interior de las células humanas, donde se producirá la proteína S, sin riesgo de que pueda integrarse en su ADN.

En ambos casos, nuestro sistema inmunológico reconocería la proteína S como algo extraño y genera anticuerpos e inmunidad celular contra ella. Es un mecanismo de inmunización similar al que se consigue con la vacuna DTP contra la difteria, el tétanos y la tos ferina. La diferencia de las vacunas frente a la COVID-19 con vacunas como la DTP es que en estas últimas se administran las proteínas contra las que pretendemos inmunizarnos, mientras que en las primeras se administra el material genético encargado de producir dichas proteínas, pero el resultado final es el mismo.

2.- ¿Son seguras las vacunas contra el SARS-CoV-2?

La seguridad de una vacuna es lo primero que se comprueba cuando se llega a la fase de investigación con seres humanos. Las vacunas son fármacos que se administran por regla general a personas sanas y por ese motivo se les exige el máximo nivel de seguridad. Si una vacuna causa efectos adversos graves y se considera que no es segura se suspende inmediatamente la investigación. La seguridad de las vacunas se ensaya tradicionalmente en animales de laboratorio y después con un número reducido de personas voluntarias, pero en el caso de las vacunas contra la COVID-19, se han vacunado miles de personas antes de su aprobación.

En el caso de las vacunas contra la COVID-19 de Moderna y Pfizer-BioNTech, se han ensayado en centenares de personas durante las fases clínicas I y II. Las primeras vacunaciones para evaluar la seguridad comenzaron en marzo y mayo para las vacunas de Moderna y Pfizer-BioNTech respectivamente, lo que significa que la seguridad de las vacunas ha sido evaluada como mínimo durante un periodo que oscila entre 7 y 9 meses. Únicamente se han observado efectos leves o moderados (fiebre, inflamación local, dolor de cabeza, malestar, fatiga, etc.), que son comunes a otras vacunaciones. En ningún caso se han detectado efectos graves. El ensayo de estas vacunas en decenas o centenares de miles de personas, como ha ocurrido durante la fase III, permitirá el seguimiento de efectos adversos infrecuentes que pueden ocurrir en menos de 1 por cada 10 000 personas, y que también se dan en otras vacunas. Por otro lado, el seguimiento de los voluntarios inicialmente vacunados en las fases I, II y III permitirá detectar si existen efectos adversos a largo plazo.

Estos efectos infrecuentes y/o a largo plazo tienen que ver con la propia variabilidad biológica de cada persona. Del mismo modo que existen personas con alergias a determinados medicamentos, alimentos, etc., también se pueden desarrollar efectos adversos a alguno de los componentes de las vacunas. La amplia mayoría de las vacunas comercializadas hasta el momento han demostrado una seguridad muy elevada tanto a medio como a largo plazo, que es lo que cabe esperar también con estas nuevas vacunas.

3.- ¿Qué significan los valores de eficacia de las vacunas?

Al igual que ha ocurrido en las fases de seguridad, el número de vacunados para evaluar la eficacia de estas vacunas ha sido de decenas de miles de personas, que es significativamente mayor que con otras vacunas. Las vacunas de Moderna y Pfizer-BioNTech han demostrado hasta el momento eficacias del 94,5 % y 95 % respectivamente. Estos datos se obtuvieron tras vacunar a 30 400 y 43 448 voluntarios con las vacunas de Moderna, y Pfizer-BioNTech respectivamente. Aproximadamente la mitad de cada grupo de voluntarios recibió la vacuna y la otra mitad recibió placebo (un producto inactivo que sirve de comparador o control). Tras evaluar los casos de COVID-19 a lo largo del tiempo en los grupos vacunado vs placebo, se observaron los siguientes casos de la enfermedad: 5 vs 90 y 8 vs 162, para las vacunas de Moderna, y Pfizer-BioNTech respectivamente.

Las cifras de eficacia de las vacunas de Moderna y Pfizer-BioNTech son muy relevantes, y permitirían asumir que vacunando al 60-70 % de la población se alcanzaría un nivel de inmunidad de grupo suficiente. En consecuencia, lograr una cobertura de vacunación igual o superior al 60 % recomendado por la OMS es una prioridad. También es importante destacar que, gracias al gran número de voluntarios ensayado en las fases de eficacia, es posible documentar efectos adversos infrecuentes; es decir, aquellos que ocurren en 1 de cada 10 000 personas, o menos.

4.- ¿Las vacunas previenen de la infección o de la enfermedad?

Los datos de las vacunas de Moderna y Pfizer-BioNTech no permiten saber si evitan la infección por SARS-CoV-2, pero sí reducen la probabilidad de desarrollar formas moderadas o graves de la enfermedad COVID-19. Esto significa que una persona vacunada puede ser portadora sintomática o asintomática del virus y, por tanto, parece que la vacuna no evitaría la transmisión del virus, pero sí evitaría padecer la enfermedad. Ante esta perspectiva, y a falta de alcanzar un cierto grado de inmunidad colectiva, es imprescindible continuar con las medidas de distanciamiento físico, reducción de aforos y el uso de mascarillas.

La prevención de la enfermedad, sin prevenir la infección, también es común a otras vacunas. Por ejemplo, la vacuna contra la tosferina no evita la colonización por la bacteria que causa esta enfermedad, pero la respuesta inmunológica conseguida con la vacunación neutraliza la capacidad de esta bacteria para causar la enfermedad.

5.- ¿Cuánto tiempo dura la inmunidad de estas vacunas?

Los datos de los primeros voluntarios vacunados datan de marzo a mayo de 2020, por lo que el periodo máximo en el que se pueden evaluar la respuesta de anticuerpos o la inmunidad celular es de 7 a 9 meses en el momento actual. Los datos de personas infectadas (que no vacunadas) con el SARS-CoV-2 indican que la infección natural proporciona una inmunidad duradera, detectándose anticuerpos hasta 3 meses después de la infección inicial. Por otro lado, se ha detectado inmunidad celular cruzada entre coronavirus causantes de resfriados estacionales y el nuevo SARS-CoV-2. Esta inmunidad es de varios años, según estudios realizados con muestras de personas infectadas por dichos coronavirus estacionales antes del 2019. En ningún caso estos hallazgos tras una infección natural son extrapolables a los que se obtendrán mediante la vacunación, si bien se estima que la inmunidad conferida por la vacunación será, probablemente, tan potente o más que la conferida por la infección natural.

6.- ¿Puede hacerse el virus “resistente” a las vacunas?

Las dos vacunas aprobadas por la FDA y/o la EMA están basadas en la inmunización contra la proteína S del virus, aunque éste contiene también otras proteínas estructurales. Hay que tener presente que los virus mutan, ya que es su mecanismo natural para evolucionar. Hasta la fecha se han documentado múltiples mutaciones en el genoma del SARS-CoV-2, y algunas de ellas podrían provocar cambios en las proteínas de su estructura.

Aunque la proteína S parece no presentar una tasa de mutación mayor que el resto del genoma, no es posible prever cómo va a evolucionar el virus una vez iniciada la vacunación masiva. En caso de acumularse varias mutaciones en la proteína S, las vacunas podrían ver reducida su efectividad. Si así fuera, existe la posibilidad de reformular los preparados vacunales con la información correspondiente al nuevo virus, del mismo modo que se realiza para la vacuna de la gripe estacional.

7.- ¿Es posible obtener vacunas frente a cualquier enfermedad infecciosa?

No, la disponibilidad y el desarrollo de vacunas encuentra a veces limitaciones debido entre otras causas al agente patógeno. Así la variabilidad y los cambios que experimenta el microorganismo puede evitar el éxito del desarrollo de una vacuna eficaz. En el caso del SARS-CoV-2 tenemos la ventaja de que es un virus con una frecuencia de mutación no demasiado alta si lo comparamos con los virus de la gripe o el VIH, por ejemplo. Este es el motivo por el que la vacuna contra la gripe tenga que ser renovada año tras año. También es el motivo por el que tras 40 años de convivencia con el VIH no tengamos una vacuna efectiva contra este virus. En el contexto de la COVID-19, la ciencia ha realizado un progreso sin precedentes para desarrollar vacunas eficaces en menos de un año.

8.- ¿Cómo ha sido posible construir las vacunas tan rápidamente?

El desarrollo científico y tecnológico actual, además de la situación de catástrofe sanitaria global, ha posibilitado que, en el año 2020, la Comunidad Científica, Económica y Política, hayan sido capaces de aunar esfuerzos en la lucha contra la pandemia COVID-19, siendo la búsqueda de la prevención mediante vacunación una prioridad. Así, si para poner a punto una vacuna preventiva son necesarios al menos 10-15 años de desarrollo, en el caso de las vacunas frente a COVID-19, los procedimientos y las fases de los ensayos clínicos y producción de las vacunas se han acelerado de la siguiente manera.

Por un lado, la fase preclínica, que es donde se investigan los posibles candidatos a vacuna en el laboratorio, se ha reducido significativamente gracias al conocimiento previo de otros coronavirus, como el SARS-CoV-1 (2003) y el MERS-CoV (2012). La secuenciación en tiempo récord del genoma del SARS-CoV-2 y la comprobación de que, igual que con los anteriores coronavirus, la proteína S jugaba un papel fundamental, permitieron perfilar dicha proteína como la diana de un posible candidato a vacuna.

La proteína S es una proteína relativamente grande, abundante en la superficie del virus, y es la llave de entrada a las células humanas. Por lo tanto, es de esperar que el bloqueo de dicha proteína mediante anticuerpos neutralizantes resulte en una respuesta inmunológica efectiva.

Por otro lado, las tecnologías de vacunas basadas en ARNm ya habían sido desarrolladas previamente como estrategias vacunales frente al cáncer, lo que ha permitido el “reciclaje” y readaptación de desarrollos tecnológicos ya existentes.

Finalmente, las fases de los ensayos en humanos se han acelerado considerablemente debido al solapamiento que se ha autorizado para poder llevar a cabo las diferentes fases clínicas (fases I, II y III). Habitualmente una fase clínica comienza, por motivos operativos y de costes, cuando ha concluido la fase anterior, pero en el caso de las vacunas contra la COVID-19 se han superado estas dificultades y acelerado el proceso.

También es importante destacar que se han desarrollado las infraestructuras necesarias para la producción de millones de vacunas antes de tener ningún dato sobre la eficacia o seguridad de las mismas. Este es un riesgo que han asumido las empresas encargadas de la producción de vacunas gracias, en parte, a la importante inversión de algunos países, entre ellos los europeos.

9.- ¿Es normal tener dudas sobre la vacunación contra la COVID-19?

Aquí desempeñan un papel importante dos factores: el inherente miedo ante lo desconocido y el exceso de información no contrastada recibida por la población en lo referente a las vacunas contra la COVID-19.

Es lógico y comprensible dudar sobre todo lo relacionado con una enfermedad que hasta hace un año ni siquiera existía. En ese contexto, es encomiable el comportamiento de la población que ha seguido las recomendaciones de manera ejemplar; estas han sido cambiantes a lo largo del tiempo, pero hay que tener en cuenta que también era una enfermedad nueva para la ciencia y para los servicios de salud pública. La “infodemia” o “infoxicación” a la que ha estado expuesta la población sería el equivalente a invitar a una persona que necesita someterse a una cirugía cardiaca a visualizar una intervención quirúrgica similar en directo, recibiendo la información puntual del desarrollo de la misma. Independientemente de que el resultado final sea el óptimo, requeriría de una gran preparación mental y conocimiento especializado en esa persona para afrontar su intervención con normalidad. En el caso de las vacunas contra la COVID-19, la población, como receptor final de las mismas, ha asistido casi diariamente a los progresos realizados, con titulares a menudo confusos. Ha sido particularmente preocupante comunicar en directo los incidentes de las fases clínicas, ya que, aunque finalmente se ha descartado su relación con la vacunación, ha contribuido a crear un clima de confusión, duda y desconfianza ante las vacunas.

Hay que destacar que todas las vacunas de nuestro calendario vacunal, desde las más antiguas hasta las más recientes, han seguido los mismos pasos que las vacunas frente a la COVID-19. En todos los casos se han documentado y estudiado sus efectos adversos y se ha garantizado su elevada seguridad y eficacia. Las agencias reguladoras (EMA en Europa y AEMPS en España), son las encargadas de velar porque las vacunas contra la COVID-19 cumplan con los estándares habituales de calidad, seguridad y eficacia.

ctualmente contamos con datos de centenares de miles de personas vacunadas, no sólo durante las fases clínicas, sino también tras el inicio de las vacunaciones en Reino Unido y EE. UU.

10.- ¿Por qué es necesario un mínimo de personas vacunadas para lograr la inmunidad colectiva o de grupo?

El porcentaje de la población necesario para lograr una inmunidad colectiva depende del tipo de enfermedad y de la eficacia de las vacunas. En enfermedades que se transmiten fácilmente es necesario vacunar a un mayor porcentaje de la población. Por ejemplo, el sarampión se transmite con muchísima facilidad, por eso, a pesar de que disponemos de una vacuna muy eficaz, se requiere que un 95 % de la población esté vacunada para evitar rebrotes. Este es, precisamente, el motivo de la aparición de brotes de sarampión en situaciones en las que la cobertura de vacunación no es la óptima. La COVID-19, aunque se transmite con facilidad, no llega a alcanzar la contagiosidad del sarampión, de ahí que la cobertura de vacunación necesaria para lograr la inmunidad colectiva se estime en, aproximadamente, un 60 %.

11.- ¿Habrá más vacunas o cambiará el régimen de vacunación contra la COVID-19?

Tradicionalmente en la historia de las vacunas, la experiencia ha permitido ajustar el número, la concentración y/o los intervalos entre dosis de vacunas. Incluso en algunos casos se han reemplazado algunas estrategias vacunales por otras que presentaron menores efectos adversos y/o mayor eficacia. Por ello, no podemos descartar futuros cambios en el régimen de vacunación contra la COVID-19. En este contexto, las primeras vacunas en llegar no necesariamente han de ser las más eficaces. Existen otras vacunas candidatas que se ha ensayado en fase 3, como la vacuna ChAdOx1 nCoV-19 (Universidad de Oxford-AstraZeneca), basada en un adenovirus de chimpancé, capaz de infectar, pero no de multiplicarse, en las células humanas y, por tanto, sin ocasionar daño ni enfermedad. Este adenovirus ha sido modificado para llevar la información genética de la proteína S, de modo que, tras la infección con el adenovirus, nuestras células producirían la proteína S. Es importante destacar que continuar la investigación en nuevas vacunas es imperativo, y que existen otros candidatos a vacuna que no confían exclusivamente en la inmunización contra la proteína S, sino que utilizan virus completos, bien inactivados o atenuados, cuyo almacenamiento, transporte, distribución y vía de administración puede favorecer la mayor cobertura vacunal a nivel de la población mundial. Estas vacunas basadas en microorganismos completos son habitualmente más inmunogénicas que las basadas en una única proteína, pero es necesario ensayar más minuciosamente su seguridad.

12.- ¿Las vacunas contra la COVID-19 servirán para controlarnos o para modificarnos genéticamente?

Rotundamente no. Las vacunas son fruto del progreso del ser humano, y se llevan empleando cientos de años para evitar padecer enfermedades y como consecuencia de ello secuelas importantes, así como muertes prematuras. Algunas vacunas han conseguido erradicar enfermedades (la vacuna de la viruela), también se han mostrado eficaces en prevenir el desarrollo de cáncer (la vacuna del papiloma). La creencia errónea de pensar que las vacunas se diseñan para controlarnos o modificarnos genéticamente ha traído retrocesos en el control de algunas enfermedades, como por ejemplo el problema tan importante de la falta de erradicación de la polio en algunos países de África o Asia. La proclama de estas ideas demuestra una falta absoluta de conocimientos, ya no solo científicos, sino de la biología más fundamental.

Los farmacéuticos, dispuestos a ayudar

Igualmente, y como siempre han hecho desde que empezó la pandemia de COVID-19, los farmacéuticos de España, agrupados en el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, han querido dar un paso al frente y contribuir al buen desarrollo de la campaña de vacunación contra el virus. Por ello, el Consejo General ha hecho llegar a las autoridades sanitarias autonómicas a través de sus Consejos Autonómicos y Colegios provinciales una batería de acciones destinadas a cooperar y garantizar el mayor éxito posible en la campaña.

La primera y más importante de estas medidas es la que se refiere a la información. Las vacunas están siendo objetivos de numerosas fake news que favorecen la desconfianza en los ciudadanos. Por ello, el Consejo General ha puesto a disposición de las autoridades la red de más de 22.000 farmacias españolas como puntos de información segura.

“Podemos y queremos ser puntos de información veraz para la sociedad y ofrecer certidumbre a los pacientes, en momentos tan delicados como estos. Lo hemos hecho durante toda la pandemia y queremos seguir haciéndolo” ha recordado el presidente del Consejo, Jesús Aguilar.

Para hacerlo, el Consejo, que ha consensuado con el Ministerio de Sanidad y el resto de profesionales sanitarios la estrategia de vacunación que se va a llevar a cabo, pone en marcha hoy un completo programa de formación y actualización de vacunación en COVID 19 para farmacéuticos y remitió la pasada semana a toda la red de farmacias la información que el Ministerio ha elaborado. Estas acciones constituyen el inicio de una amplia batería de actuaciones que el Consejo está diseñando para que la Campaña de vacunación consiga los objetivos de cobertura del 70 % de la población española.

“Aún queda mucho por hacer en cuanto a sensibilización, información y educación sanitaria ya que según los datos recogidos en una encuesta puesta en marcha por el Consejo a través de la Red de Farmacias, a día de hoy, 51 % de los encuestados se vacunaría, el 33% estaría indeciso y el resto no se vacunaría” afirma Jesús Aguilar.

Junto con lo anterior, el Consejo también se ha ofrecido a establecer conjuntamente con las autoridades autonómicas, programas de adherencia y seguimiento de las pautas vacunales, para garantizar la efectividad de las vacunas, sobre todo de aquellas que precisan de dos dosis. Los farmacéuticos que ejercen en los diferentes ámbitos asistenciales –hospitales, atención primaria, farmacias comunitarias y centros sociosanitarios– son los responsables de este tipo de programas, por lo que su cooperación con el resto de profesionales sanitarios es fundamental para un eficaz seguimiento del cumplimiento de las pautas vacunales.

La tercera de las medidas más importantes es la participación de los farmacéuticos en la farmacovigilancia. Dada la capilaridad de los farmacéuticos y su especial capacitación, la profesión farmacéutica desempeña una función estratégica para garantizar el seguimiento en aspectos relativos a la seguridad de este tipo de vacunas, ya que además colabora habitualmente en programas específicos de Farmacovigilancia y en otros que se puedan implementar en el marco de la estrategia de vacunación generalizada. No solo entre la población que accede a las farmacias, sino también en la que se encuentra en centros sociosanitarios, que también son atendidos por estos establecimientos sanitarios.

Además de estas tres propuestas, “los farmacéuticos estamos dispuestos a hacer todo lo que podamos, ya sea a iniciativa nuestra o a iniciativa de las autoridades sanitarias” ha recordado Aguilar, quien se ha reafirmado asegurando que “tanto autoridades como pacientes tienen que tener la certeza de que los farmacéuticos estamos dispuestos a todo para ayudar a doblegar el virus”.

BULOS Y NOTICIAS FALSAS SOBRE TEMAS DE SALUD

Los bulos sobre salud suponen un riesgo para los pacientes que se exponen a la desinformación. La propagación de datos falsos supone un problema cada vez más grave.

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El acceso inmediato a información ilimitada que nos proporciona la digitalización puede facilitar la vida diaria, pero tiene un gran inconveniente: la proliferación de ideas falsas y de datos erróneos que, especialmente en el ámbito de la salud, suponen un peligro.

Se trata de un fenómeno en aumento [1], ya que cada vez son más los usuarios que consultan información sobre salud en Internet, a menudo sin haber recibido la orientación necesaria para discernir entre contenido de confianza y contenido poco fiable.

Según el II Estudio sobre Bulos en Salud [1], llevado a cabo por el Instituto #SaludsinBulos en 2019, el 63% de los 350 profesionales encuestados aseguró que los bulos de salud habían aumentado respecto al año anterior. Un 65% consideró que la desinformación en salud provoca una falta de confianza en el personal sanitario, que puede tener consecuencias graves en la salud. Además, el 90% afirmó que los pacientes buscan información sobre síntomas y patologías en Internet antes de acudir a una consulta.

Según el estudio, los principales canales de difusión de información errónea sobre salud son las redes sociales, especialmente  WhatsApp, Facebook y Twitter. Además, los datos del Instituto #SaludsinBulos afirman que muchas apps sobre salud no están acreditadas.

 

¿Cómo se expanden los bulos?

Muchos estudios analizan el comportamiento de los usuarios en la búsqueda de información, pero todavía se comprende poco sobre la epidemia de la desinformación. Un estudio [2] afirma que los datos falsos se propagan más y más rápido que los verdaderos, y que esto ocurre porque los datos falsos a menudo tienen un componente de novedad, sorpresa, miedo o disgusto. La literatura sobre la psicología del comportamiento en línea respalda estos datos, sugiriendo que las personas son más propensas a compartir contenido que produce una respuesta emocional.

 

Los temas con más información falsa

Algunos temas de salud son especialmente susceptibles a la desinformación, debido a la cantidad de usuarios que toman interés en ellos o a causa de terceros interesados en obtener un beneficio a través de la difusión de bulos. Entre los temas más afectados se encuentran [1]:

  • El cáncer. Según un metaanálisis de datos publicado en el Journal of Cancer Education, el 60% de las apps sobre cáncer no están certificadas, y no distinguen entre contenido científico y contenido publicitario. Además, existen bulos sobre remedios milagrosos que prometen curar el cáncer, como las semillas de albaricoque [2]. Esta es una afirmación peligrosa, ya que su consumo puede causar intoxicación por cianuro.
  • Las vacunas. Un estudio británico realizado por la Royal Society for Public Health afirma que el 41% de los padres con hijos menores de edad han recibido mensajes negativos sobre las vacunas a través de redes sociales. La proliferación falsa de esta información suele agravarse en época de infecciones virales como la gripe, lo cual puede suponer un riesgo de salud para los pacientes que deciden no vacunarse, especialmente si son pacientes de riesgo.
  • La alimentación. Según el I Estudio sobre Bulos de Salud, más de la mitad de los bulos sobre salud que circulan en la red están relacionados con la alimentación. Algunos de los datos falsos más extendidos son la existencia de “superalimentos”, la presencia de hormonas en la carne de pollo o la información errónea sobre la leche entera, desnatada, sin lactosa, etc.

La desinformación sobre el coronavirus

La pandemia de la COVID-19 ha generado una serie de informaciones falsas alrededor del coronavirus [3]. La difusión de información no oficial o contrastada, incluso si está firmada con el nombre de una persona supuestamente de confianza, supone un grave riesgo para la salud pública, ya que contribuye a aumentar el miedo y la estigmatización, e incluso a hacer que los pacientes dejen de tomar las medidas de protección recomendadas o que se expongan más al virus. Es importante que tanto los profesionales como los pacientes busquen fuentes de confianza, acreditadas por entidades sanitarias oficiales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), y que se informen sólo a través de estas fuentes. Desde la farmacia, se pueden indicar estas referencias a los pacientes que hagan consultas sobre COVID-19.

 

La farmacia contra la desinformación

El Consejo General de Colegios Farmacéuticos y el Instituto #SaludsinBulos presentaron una campaña para detener la desinformación sobre medicamentos en redes sociales [4]. La campaña, dirigida a los pacientes, incluye un decálogo de recomendaciones para aprender a distinguir información veraz e información falsa.

Desde la farmacia, se pueden mostrar las diferentes recomendaciones de esta campaña a los pacientes expuestos a información falsa sobre medicamentos. Se puede detectar si han estado expuestos a información falsa sobre medicamentos mediante la realización de preguntas relacionadas, por ejemplo, con los grandes resultados que puede prometer y si cuenta con evidencia científica.

Fuente: TevaFarmacia.

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Hola, ¿cómo le puedo ayudar?